Integración sensorial y banderas rojas
por Eva Téllez

En ocasiones, me veo envuelta en conversaciones con amigos que tienen hijos o con otros adultos en situaciones cotidianas, mientras espero en la fila del supermercado, por ejemplo. En esas conversaciones, el papá o la mamá menciona, sin dar importancia, algo extraño que hace su peque.

¿Puede ser que su hijo camine de puntillas todo el tiempo, sienta arcadas con algunos alimentos o que monte una batalla cada vez que hay que vestir ciertas prendas? A veces, no muestran preocupación por ese “comportamiento raro”, lo disfrazan de “manía” y se queda en un comentario casi anecdótico.

Como terapeuta ocupacional infantil, tengo que morderme un poco la lengua. Me vienen muchas preguntas a la cabeza porque estoy casi segura que eso que ellos destacan como curiosidad es una señal de un problema a nivel sensorial. Su hijo puede que esté teniendo dificultades en el procesamiento de la información sensorial. Esto puede sonar muy serio, pero no es alarmante (en la mayoría de los casos).

El procesamiento sensorial puede ser un tema algo complicado y, la verdad es que, para muchos padres es desconocido. Permíteme añadir que lo es para muchos padres y para muchas personas que no están relacionadas con la terapia ocupacional.

Las familias se dan cuenta de que su hijo puede tener algunos problemas sensoriales porque observan comportamientos extraños, confusos o frustrantes que tienen su origen en algún estímulo sensorial. Como ocurre por ejemplo, en una fiesta de cumpleaños cuando hay mucho ruido y observamos que uno de los niños se aleja, se tapa los oídos o se muestra irritable.

Cuando estoy en estas conversaciones con otros adultos y surge este tema, me siento un poco atrapada porque no es un tema rápido y fácil de tratar, especialmente con personas que no han oído hablar de ello antes.

Si has leído alguno de los otros artículos de la web, éste en especial, puede que hayas empezado a unir alguno de esos comentarios con situaciones que te hayan ocurrido a tí de peque, con algún familiar o amigo, incluso con tu propio hijo/a. También puede ser que conozcas sobre el tema por otras circunstancias u otros profesionales.

Este artículo trata de ayudarte a encontrar señales de alerta o banderas rojas a nivel sensorial, que puedan estar impactando en la calidad de vida de tu peque, en su manera de relacionarse o en su comportamiento.

¿Cuáles son las señales sensoriales?

Los síntomas de dificultades en la integración sensorial y el procesamiento de la información que nos llega a través de los sentidos, son aquellos comportamientos del peque que nos dicen que necesita MÁS o MENOS cantidad de información sensorial.

Me explico, volviendo al ejemplo anterior sobre el ruido, un niño que en un contexto social de un cumple se tapa los oídos, está indicando que necesita MENOS información auditiva, que su cerebro no puede manejar la información y procesar lo que está llegando. El niño lo siente tan abrumador que necesita la ayuda física de sus manos para bloquear parte del sonido, es decir, bloquear los estímulos auditivos que están llegando a su cerebro.

Por otro lado, en el parque podemos ver a una peque que da vueltas y vueltas sin parar, mientras que sus amigos ya pararon hace rato mareados, ella parece necesitar MÁS de esa información sensorial para “sentirla”.

Quiero ayudarte a ser capaz de reconocer las señales de alerta más comunes a nivel sensorial. Puede que las reconozcas en tu peque, en tí o en alguien de tu alrededor. Todos tenemos que procesar la información sensorial que nos llega, seamos adultos o seamos niños. Todos tenemos nuestras preferencias y nuestra manera de manejar la información que nos llega a través de los sentidos.

Comprender más sobre integración sensorial es importante, si tienes consultas o dudas ponte en contacto conmigo.

10 Síntomas sensoriales y señales de alarma

Lo primero de todo, me gustaría aclararte que este artículo NO sirve para crear un diagnóstico de ningún tipo, observes estos comportamientos o no. Lo segundo, animarte a que si tienes dudas o si necesitas asesoría en este tema busques un terapeuta ocupacional cualificado en integración sensorial.

Añadir que todos tenemos necesidades distintas a nivel sensorial y procesamos la misma información de manera distinta. Entender un poco más sobre los sistemas sensoriales y las respuestas ante distintos estímulos ayudan a que puedas comprender mejor a tu hijo, su comportamiento y preferencias. Además de dar tu apoyo en las necesidades que puedan ir apareciendo a lo largo del día, con ello lograrás que disminuya su frustración o sus enfados.

Aquí tienes algunos signos de alerta a nivel sensorial:

Evita el movimiento:

Muestra miedo cuando tiene que trepar, es demasiado cauteloso en sus movimientos, no participa en juegos bruscos o evita los columpios. Observas que prefiere, claramente, actividades más sedentarias. Puede que esté evitando juegos con carga vestibular y propioceptiva (estos son más sistemas sensoriales a parte de los 5 conocidos por todos… en realidad, ¡¡tenemos 8!!). El sistema vestibular se relaciona con el equilibrio y el propioceptivo con la conciencia corporal.

Náuseas al oler, ver o saborear alimentos:

Hay muchos sistemas sensoriales relacionados con el momento de la alimentación, puede que se encuentre abrumado y emita este rechazo. Podría haber otras causas de origen NO sensorial.

Camina de puntillas con frecuencia:

Los niños, a menudo, hacen esto porque son sensibles a las sensaciones que sienten en sus pies y prefieren que su pie toque la superficie lo mínimo posible. A veces, los niños caminan de puntillas porque les gusta sentir la presión sobre el tobillo, es más propioceptivo. Otra opción, puede ser el resultado de un sistema vestibular que no está procesando correctamente la información que le llega.

Torpeza:

Hay una variedad de razones por las que un niño puede parecer que se cae o choca con objetos más que otros niños. Uno de los motivos que más se pasa por alto es porque a nivel propioceptivo y, posiblemente, el sistema vestibular del peque no funcionen demasiado bien.

Se esconde en las fiestas o las evita:

¿Te suena? es el ejemplo que aparece a lo largo del artículo. Si tu peque odia ir a fiestas o reuniones familiares, se aturulla en el centro comercial o el supermercado (u otros lugares públicos), es posible que se sobreestimule con el ruido, las luces y/o las personas que lo tocan accidentalmente. Para los niños que tienen esta respuesta, debido a una dificultad de procesamiento sensorial, una fiesta puede ser una verdadera tortura. Los sonidos, las imágenes y los choques inesperados de otros (aunque sean con buena intención) pueden ser dolorosos para ellos, literalmente.

Preferencias con la ropa:

Ropa ajustada, por ejemplo, algunos niños quieren ponerse capas de ropa o usar ropa muy ajustada para tener más información propioceptiva. La sensación que reciben les tranquiliza e incluso les puede ayudar a concentrarse mejor, aunque nos pueda parecer raro. Por otro lado, tu peque puede ser “tiquismiquis” o extremadamente particular acerca de algún tipo de tela, rechaza tejidos, muestra clara preferencia por otros, odia las etiquetas… Todo esto nos indica una causa sensorial.

Niño que no para:

Existe una variedad de razones por las que los niños parecen estar en contínuo movimiento, como si rebotaran contra las paredes. Peques que siempre parecen estar saltando, trepando, corriendo, empujando y haciendo juegos bruscos, generalmente, buscan información propioceptiva y, a veces, vestibular también. Por desgracia, estos son los peques que tienen puestas etiquetas de “malo”, “salvaje”, “no para quieto” pero en realidad, solo están tratando de satisfacer sus necesidades. En algunos casos este tipo de peques se diagnostican por error como “hiperactivos”.

Le gusta ver vídeos o dibujos brillantes y de ritmo rápido:

Muchos niños prefieren este tipo de programas, pero si tu hijo solamente quiere ver este tipo de entretenimiento puede ser una indicación de que el sistema visual no está integrando bien la información. Puedes fijarte si al peque le gusta mirar luces y libros de colores brillantes o con alto contraste.

Muerde juguetes, ropa, su pelo:

Si tu peque siempre busca objetos para morder, se mete las mangas o cuellos de la ropa en la boca, chupa su pelo… lo hace con frecuencia y sin un motivo aparente, lo que nos indica es que está buscando una información propioceptiva profunda e intensa. Puede haber tenido episodios de morder a otros sin que haya habido un enfado previo.

No parece darse cuenta de cuando le hablan o necesita que le repitan las instrucciones:

No me refiero a cuando el peque te ignora a propósito y de manera puntual. Estoy hablando de un comportamiento repetido y normal en él/ella, esto es una señal de que el sistema auditivo o la audición de tu hijo está fallando. No procesa bien la información en este sistema, puede que todo lo perciba al mismo nivel, como si tuviese puesta la TV, la radio, escuchando los coches de la calle… todo al mismo volumen y a la vez. Complicado prestar atención cuando alguien dice su nombre, ¿no crees?.

¿Tiene mi hijo dificultades de procesamiento sensorial?

Todos estos comportamientos son como una señal de tráfico grande que el peque nos muestra para hacernos ver que algún problema existe en su manera de procesar la información sensorial. Es una pista que nos está dando sobre sus necesidades sensoriales. Esa necesidad puede ser taparse los oídos, evitar ciertos tejidos o morder juguetes. Nosotros como adultos, debemos estar atentos a estos comportamientos o necesidades y ayudar al peque a evitar sitios ruidosos, proporcionar algo adecuado para morder o evitar jerseys que piquen, por ejemplo.

Para saber más sobre tu hijo, sus preferencias y necesidades te animo a que lo observes, fíjate en su reacciones en distintos contextos, ante distintos estímulos y en momentos diferentes del día. Fíjate si cierto tipo de actividades le ayudan a calmarse, concentrarse mejor o, por el contrario, se pone más nervioso e irritable.

De todas maneras, por si es de utilidad, he preparado un descargable para ayudar a recoger estos comportamientos. Puede que no se ciña con precisión al caso de tu peque pero te servirá para fijarte en determinadas conductas o situaciones. Si crees que puede ser de ayuda obténlo aquí.

Cuando tengas esta información, si sigues teniendo dudas o si crees que algo no va bien, por favor, consulta con un terapeuta ocupacional. Si me necesitas puedes escribirme a [email protected]

Sesiones de terapia ocupacional a domicilio
¿Te puedo ayudar? Ponte en contacto conmigo si tienes alguna consulta. Por favor, rellena el formulario.
Eva Téllez Terapeuta Ocupacional
Atiendo a peques que presentan retos a nivel motor, sensorial, de desarrollo socioemocional y académico. Mi intervención está basada en el juego así, adquieren herramientas para enfrentarse sus desafíos.
Menú principal
Servicios
Creado por calvintorra.com