¿Cómo hacer los deberes divertidos?

por Eva Téllez – 30 junio 2020

¿Es posible que las tareas escolares sean emocionantes?

A menudo, una de las razones por las que los padres acuden a los servicios de terapia ocupacional infantil es la guerra en la que se convierte el momento de los deberes. Otra razón es la dificultad que ellos observan en sus hijos en cuanto a la motivación frente a las tareas escolares. Otras, puede ser su falta de organización o, incluso, el poco tiempo que se mantienen sentados en la silla.

Sin meternos mucho en el funcionamiento del sistema educativo de nuestro país y hablando muy en líneas generales, los deberes y los exámenes son utilizados para determinar el grado de conocimiento de nuestros niños.

¿Aprendemos todos igual?

Supongo que podremos coincidir en que, frecuentemente, no son presentados de la manera más atractiva para el niño. Los deberes no suelen tener en cuenta los intereses ni la motivación intrínseca del peque. Por supuesto, como en todo hay excepciones, conocemos profesores que adaptan el currículo educativo y lo saben presentar de una manera muy interesante, fascinante o divertida para los alumnos.

Ahora bien, nosotros no somos profesores. Intentamos ayudar a los peques a completar sus tareas sin que se convierta en una batalla ni en una lucha de poder con lágrimas y gritos de por medio. Por estos motivos, traigo algunos consejos que puedes probar con tu hijo para ayudarle a disfrutar de una de sus “obligaciones”.

Diversos métodos de aprendizaje

Si nos paramos a pensar un poco, seguro que conocemos a alguien que es un hacha en recordar datos y pequeñas historias, otro que aprende mejor con imágenes o dibujos, alguno retiene todo cuando lo cuentan en voz alta, otro que hace unos esquemas muy afinados…

Durante el aprendizaje, cuando involucramos nuestro cuerpo, los sentidos, las historias o la diversión hace que nuestro cerebro tenga una mayor tendencia a disfrutar de ese momento y puede retener mejor esos conocimientos. ¡Qué papel tan relevante tiene el disfrute en la vida! Y también en el aprendizaje. Cuando hacemos algo que implica nuestra creatividad, nuestra imaginación, nos involucramos más y aprendemos casi sin darnos cuenta.

Utilizar los sentidos aumenta las vías de entrada de la información al cerebro, es decir, aumentan los caminos por los que nuestro cerebro puede recibir los estímulos del exterior y, por lo tanto, el aprendizaje se verá beneficiado por esas distintas maneras en las que llega la información al cerebro.

Por ello, algunos de estos consejos pueden ser muy básicos y otros pueden parecer un poco rebuscados, pero como he comentado todos tenemos unas preferencias u otras y en el aprendizaje también. Por ello, debemos encontrar aquello que le funciona mejor a tu hijo para poder hacer un buen acompañamiento en su aprendizaje.

¡Manos a la obra! Recomendaciones y sugerencias

1.- Espacio de “trabajo” adecuado:

  • Si trabaja en silla y mesa deben ser adecuadas a su estatura y tamaño, ojo con dejarle los pies colgando.
  • Espacio libre de distracciones, mesa organizada con suficiente espacio para lo que necesita.
  • Fácil acceso al material necesario para los deberes.

2.- Jugar y moverse es más divertido que estar sentado:

  • Si notas que tu hijo se remueve mucho en su silla dale descansos en los que se pueda mover, puedes establecerlos por tiempo o por ejercicios realizados.
  • Si es momento de moverse utiliza el espacio del que dispones, seguro que si te unes a su idea en ese descanso le parece tremendamente divertido y compartiréis un rato divertido de… ¿deberes? ¿juego?.

3.- Las matemáticas no son un rollo:

  • Si tiene que realizar operaciones matemáticas puede hacer tantos saltos como sea la cifra del resultado. Y es que saltos hay de muchos tipos: pata coja, pies juntos, a lo caperucita, primero pies juntos y luego separados… Pueden ser en el sitio o moviéndose por la casa. Este juego ayuda a su cerebro a trabajar y además está utilizando el exceso de energía que tiene el su cuerpo.
  • Puedes utilizar canicas, botes o lápices… cualquier objeto que tengas en casa para transformar un concepto abstracto en algo más real que se pueda tocar.

4.- Aprender a leer y escribir no tiene porqué ser aburrido:

  • De hecho, existen maneras y juegos para adquirir estos conocimientos de manera emocionante y divertida. Tu hijo puede escribir con sus manos, utilizando espuma de afeitar y en diferentes superficies. Puede escribir en la arena o en la tierra (si no tienes playa o patio, siempre puedes tener un recipiente grande donde tu peque pueda explorar). Se pueden utilizar tizas (diversos tamaños y grosores) para poder escribir en el suelo o en las paredes (esta actividad es perfecta para hacer al aire libre).
  • Aprovecha cuando estés fuera de casa para señalar letreros, así será más partícipe del mundo que le rodea. Todos los días usamos el lenguaje escrito, por ejemplo, para anotar lo que necesitamos comprar, tu hijo puede colaborar en escribir la lista de la compra. Haz que se involucre en actividades cotidianas, por ejemplo, siendo pinche de cocina, leyendo los ingredientes, los pasos a seguir…

5.- Es posible aprender ciencias de una manera más activa:

  • Ir por el parque o bosque que tengas cerca de casa recogiendo hojas, haciendo fotos a las flores para poder aprender su nombre, observar insectos u otros animales puede ser didáctico. Otra opción es hacer experimentos sencillos. Haz que aprenda cómo funciona su cuerpo midiendo las pulsaciones de su corazón antes y después de hacer una carrera. Puedes hacerlo con él para que vea que cada cuerpo es distinto. Construye un cohete reciclando botellas y tapones que tengas por casa, podéis visitar los planetas del sistema solar haciendo que vuestro cohete viaje a ellos. Las reacciones químicas donde hay cambios de color o explosiones suelen ser muy divertidas, pero siempre vigilando la seguridad.

6.- Evolución y progreso sin olvidar el pasado:

  • Contar historias de cómo vivíamos sin tecnología, la vida sin internet puede ser muy llamativo para los peques. Si vamos mucho más para atrás en la historia podemos descubrir cómo vivían nuestros antepasados e incluso recrear mediante juegos su estilo de vida, las casas, la ropa, los oficios…
  • Recrear otras costumbres, gastronomía o paisajes de lugares lejanos o cercanos puede ser una buena manera de aprender las diferencias que existen entre nuestras tradiciones sin tener que irse muy lejos.

Mejores resultados con más creatividad

Estas ideas no son, precisamente, la manera tradicional que tenemos de aprender/enseñar conceptos de primaria, pero seguro que las encuentran divertidas y hacen que los deberes sean más interesantes.

Requerirán de algo más de tiempo y preparación por tu parte, pero seguro que disfrutas de ese ratito compartido con tu hijo dónde verás cómo su cerebro va adquiriendo conocimientos.

El tiempo de calidad de juego compartido con nuestros pequeños fomenta y alimenta una relación de apego sana y segura. Pensar en proyectos, ideas lejos de lo tradicional, ya sea porque se utilizan elementos nuevos o porque es tiempo compartido con los niños, enriquecerá vuestra visión de los temibles deberes.

Las posibilidades de hacer un aprendizaje más divertido son infinitas, descubre los intereses y pasiones de tu hijo y utilízalos para que el aprendizaje cubra sus necesidades y sea mucho más atractivo.